Repaso Histórico

Cuando en los siglos de la Alta Edad Media se produjo la repoblación del territorio cántabro y se formaron los núcleos alrededor de monasterios e iglesias, los llamados "montes de Pas" quedaron al margen de este proceso por ser una de las zonas más agrestes de Cantabria y particularmente, la más húmeda y desfavorable para la agricultura tradicional.

La historia de los pasiegos parece comenzar con la donación realizada en el año 1011 por el conde Sancho de Castilla a favor del monasterio de Oña ( Burgos ), otorgandole los derechos de pasto en una zona muy amplia que abarcaba prácticamente toda Cantabria oriental. En 1396 los derechos de una zona aproximada a la comarca pasiega pasan a la villa de Espinosa de los Monteros. Se trataba de un territorio calificado como "montañas bravas y desiertas". En estos siglos bajomedievales los pastores pasiegos aprovechaban estos montes despoblados practicando una ganadería trashumante, si bien no existía poblamiento estable en los montes de Pas, siendo los pasiegos vecinos de Espinosa.

En el siglo XVI se levantan las primeras iglesias y ermitas en los montes de Pas en torno a los cuales se fueron asentando las primeras comunidades. Las iglesias de Nuestra Señora de la Vega, San Roque de Riomiera y San Pedro del Romeral aparecen ya construídas en 1632. En 1689 se independizan y obtienen el estatuto de Villas de Realengo las llamadas tres villas pasiegas ( la Vega, San Pedro y San Roque ) que pasan a tener sus propios ayuntamientos. Durante los siglos XVII y XVIII los pasiegos se extendieron por las zonas altas de los valles vecinos: Toranzo, Carriedo, Ruesga y Soba, y por el sur de la Merindad de Trasmiera: cabeceras de Liérganes, Alisas, Fuente Las Varas...

Finalmente, ya en el siglo XVIII se incluyen las tres villas en la diócesis de Santander y en la provincia de Cantabria. La separación sólo afectó a los pasiegos de la vertiente norte de la cordillera mientras que el valle alto del río Trueba y sus afluentes siguen perteneciendo a Espinosa de los Monteros.

La historia pasiega se prolonga en el siglo XIX con su especialización en oficios tales como contrabandistas, nodrizas reales o vendedores ambulantes de helados... que les hicieron famosos en toda España.