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El traje
típico pasiego es uno de los de mayor riqueza de la región. Una de las
descripciones más fieles de su apariencia es la que hizo Córdova
cuando fue a la romería de Valvanuz en 1881: "Los pasiegos
traían pantalones de pana, camisolas casi escondidas en sus dos
chalecos y lucían en el chaleco externo arabescos y colgantes. Rodeaban
la cabeza con un pañuelo de color a modo de turbantes o monteras casi
asturianas o con sombreros que lucían a veces plumas o flores y
calzaban chátaras o borceguíes. Muchos vestían pana oscura con
adornos, chaqueta corta, calzón corto con franja, botones y hierros a
los lados, ceñidor o faja, sandalias, un pañuelo ceñido a la cabeza o
la gorra de pelo o la montera cónica guarnecida de alas de terciopelo o
adornada con gruesas borlas de seda, singulares alpargatas terminadas en
pico y el imprescindible palo de avellano. Pronto llegaban también las
pasiegas, algunas con trajes y adornos lindos, que compraron con sus
ganancias de nodrizas en la Corte de Madrid, y las demás con lindos
cuévanos y canastros llamados en Pas canastras, magníficamente limpios
en su mayor parte, donde portaban al niño propio o al ofrecido, entre
ropas blanquísimas y colchas de color, que a veces terminaban con
flecos. Venían con los zagalejos rojos, las camisas blancas, los
gregorillos de oro y púrpura esmaltando las escarpadas sierras y
senderos o las fértiles praderías del valle. Sus vestidos de vuelo
caían en clásicos pliegues al airoso movimiento del andar. Lucían
collares y ajorcas sobre la piel" |
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