El Museo lo atiende, como se indica en el nombre, Joaquín Sainz de Rozas que amablemente explica a todo aquel curio- so que se acerca todo lo que quiera sa- ber sobre las piezas y objetos que al- berga el museo.

Joaquín se encarga de velar por este tesoro desde hace unos 15 años, pero su afición por el coleccionismo y recopi- lación de estos objetos es el trabajo de toda una vida.

Entre los objetos encontramos numero- sísimas herramientas, en otro tiempo muy frecuentes en estos valles.

Reproducción de rabeles

Colección de herramientas Diversos objetos

Herramientas de carpintero, con ejemplos de la obras que con tanta artesanía se elaboraban, como los zuecos, herramientas de herrero, aperos de labranza, yugos para el ganado o útiles para la cocina completan un sinfín de instrumentos usados desde muy antiguo por las gentes que vivían en estas pequeñas aldeas de Soba y del resto de Cantabria. Objetos obtenidos por Joaquín a lo largo de muchos años y que hoy cuida con esmero, como auténtico tesoro que son de la etnografía cántabra.

  Molinillos, morteros y enseres de cocina

Elementos de transporte desde el carro hasta el cuévano, también están representados. Encontramos un fiel recuerdo de las actividades de ocio de las gentes de siglos pasados en la bola y los palos del famoso juego del pasabolo o en las recreaciones de los rabeles que tantos ratos de música pusieron a los atardeceres de los valles cántabros.

Típica rueda de carro  Cuévanos  La bola y los bolos de madera que se usan en el pasabolo

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