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Los vestigios humanos más antiguos en Soba son del Paleolítico Superior y consisten en una serie de pinturas en negro de la cueva del Becerral ( o de Los Santos ), en La Gándara. Se aprecian cuatro figuras entre las que se distinguen dos caballos y un cuadrúpedo de grandes dimensiones, quizás un oso. Otras cuevas de Soba como la cueva del Espino ( Valdició ), la de Las Escaleras ( Asón ) o la Destra ( Santa Marina ) han aportado vestigios paleolíticos. Entre ellas, es de destacar la cueva del Tarrerón, en San Juan, en la cuenca del río Calera, cerca de Lanestosa. |
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Esta cueva ha ofrecido los ma- teriales epipaleolíticos ( 3500 a.C ) más importantes de Soba: sílex ( raspadores, punzón... ), restos de carbón vegetal y conchas de moluscos que reve- lan como la familia que habitó aquí se dedicaba esporádica- mente a la pesca. Posiblemente fue así en todo el territorio sobano. |
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Más interesantes son los restos de inhu- maciones y su ajuar encontrados en la gruta de El Covarón de Manzaneda ( o cueva del A.E.R. ) en Rozas. Se trata de varias vasijas de cerámica datadas en torno al 1800 a.C. y conservadas en el museo de prehistoria y arqueología de Santander. En el primer siglo de nuestra era se menciona por primera vez el valle, en citas de los historiadores y geógrafos Plinio y Mela. |
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El historiador Plinio el Viejo dice "sigue la región de los cántabros con nueve ciudades, primero el río Sauga y a continuación el Portus Victoriae Iuliubrigensium". Mela, a su vez, hace referencia al "sonans sauga" ( río Sauga rugiente ), segura- mente en referencia al espectacular nacimiento en cascada del río Asón. Además de derivar en "Asón", la voz Sauga también ha evolucionado para dar nombre al valle de "Soba". Se ha aven- turado que aquí habitaba la tribu cántabra de los coniscos, pero poco se puede saber por la esca- sez de vestigios encontrados. |
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Los romanización debió ser escasa en esta zona puesto que no ha quedado nada,
excep- tuando los nombres patronómicos en algunos de los pueblos y una calzada de la que ya se conservan pocos tramos empedrados y que por el puerto de Los Tornos, cruzaba el valle del Asón hasta la costa.
Como en el resto de Cantabria, existe un vacío de ocho siglos en los que no hay constancia documental ni
res- tos arqueológicos. |
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Sin duda para ese año 863, en torno al monasterio de San Andrés había surgido la villa de Aja ( Asia ) y la aldea de San Pedro con el monasterio del mismo nombre.
Estas posesiones caerán con el tiempo en poder de los grandes monasterios castellanos. Se van citando a lo largo de los próximos años otras iglesias que corroboran la existencia de otros tantos pueblos, como San Juan de Soba (1052), Santa Cruz de Soba (1108)... |
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La competitividad tanto en lo social como en lo económico de las familias más poderosas desencadenará sangrientas batallas y hará proliferar
to- rres y fortificaciones de las cuales aún se conservan las torres de
Quin- tana, Rozas o San Martín. |
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Los Zorrilla se apoyaron en los Velasco, poderosa familia castellana que en el año 1300 recibió de Fernando IV el señorío sobre las tierras de Soba. Los Ezquerra encabezarían entonces la resistencia de los campesinos contra las pretensiones de la familia Velasco de dominar el valle. De este modo, Sancho Ruiz de Zorrilla, merino de los Velasco en Soba murió en una batalla entre Zorillas y Ezquerras en Somavilla, barrio de San Pedro de Soba. |
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