Iglesia de La Anunciación o La Compañía

El Renacimiento deja su huella en Santander en edificios como la iglesia de la Compañía o el Convento de Santa Cruz. La primera formó parte del colegio de la Compañía de Jesús y es el mejor ejemplo de arquitectura renacentista en la región.

En la calle Juan de Herrera, muy cerca de la plaza portica- da podemos subir las escaleras que nos llevan a la terrazi- lla de la iglesia de la Anunciación.
La fachada es del siglo XVII, buena muestra del clasicismo vallisoletano. Muy típi- ca en iglesias jesuitas, con un cuerpo central más alto al que se adosan dos laterales más estrechos y bajos.

La puerta, de medio punto, se enmarca por pilastras dobles que sostienen entablamento y frontón partido para encajar una hornacina con la imagen de la Virgen.
El segundo piso de este cuerpo central lo ocupa una gran ventana rectan- gular y dos magníficos escudos barrocos de grandes dimen- siones a cada lado. Se trata de los escudos pertenecientes al primer marqués de Villapuente que aportó el dinero nece- sario para concluir el edificio.

Convento de Santa Cruz y Palacio de Pronillo

El convento de Santa Cruz es el actual edificio de La Tabacalera. Fue fundado por doña María de Oquendo en 1656. Está casi enfrente del hospital de San Rafael ( hoy Asamblea de Cantabria ). Fue iglesia y monasterio de las Clarisas, levantado según el diseño de Fray Lorenzo de Jorganes e iniciado en 1641. Es un edificio de sencilla prestancia exterior y cúpula sobre pechinas en la capilla.

El Palacio de Pronillo perteneció a los Riva-Herrera y se encuentra en la ciudad Jardín. Es uno de los escasísimos edificios nobles e históricos con los que cuenta la ciudad, aunque casi no se conserva nada. Puede verse aún, parte de la cerca murada y almenada que rodeaba a la torre-casona y su puerta de entrada con escudo.

La casa conserva sólo parte de los muros y la capilla con bóveda ojival. El complejo monumental fue levantado en el siglo XVI y la torre era de tres pisos con matacanes cilíndricos angulares. El linaje de los Riva-Herrera tuvo mucha importancia no sólo en Cantabria sino en la historia inicial americana.