La Cripta del Cristo

Santander en el siglo XVI, según grabado de Jorge Braun

La leyenda cuenta que al Portus Victo- riae romano llegaron las cabezas de dos legionarios, decapitados por su fe en Calahorra. A bordo de una nave de piedra, atravesaron la Horadada de los Mártires ( un islote perforado que se en- cuentra a la entrada de la bahía ) y encallaron al pie del promontorio. Los legionarios romanos eran San Emeterio y San Celedonio, patronos de Santander, también conocidos como los Santos Mártires. A ellos debe Santander su nombre cristiano, pasó del Portus Vic- toriae a Portus Sancti Emeterii, luego Sant`Emter y, finalmente, Santander. 

Desde tiempos inmemoriales los monjes de la ciudad custodiaron las reliquias, hasta que en el año 791, Alfonso II, rey de Asturias y León funda aquí una abadía. A esta abadía prerrománica le seguiría una románica. Después, cuando Alfonso VIII concede fuero a la villa en el año 1187, comienza su florecimiento y se convierte en uno de los puertos más importantes de Castilla. La villa medieval se expande, se levanta el castillo de San Felipe y la abadía ( por entonces ya colegiata ) se hace importante y demanda  una cripta que sirva de relicario a los restos de los Santos Mártires. La Cripta del Cristo se construye en el siglo XIII, en estilo totalmente gótico.

Es el edificio más antiguo que se conserva en Santander, se accede por un pórtico abovedado en el que se abren dos puertas, la principal de arco apuntado y arquivoltas de baquetón que apoyan sobre capiteles vegetales sencillos, la otra se utiliza poco y estuvo oculta mucho tiem- po.

La cripta, como tal, es de reducidas proporcio- nes y de escasa altura, con 31 metros de largo y 18 de ancho, organizados en tres naves.
Aquí están los restos de los Santos Mártires, lugar adecuado porque su primer enterramiento estuvo en la ermita que se elevó junto al palacio del gobernador romano de Portus Victoriae, cuyas ruinas fueron descubiertas durante la restaura- ción de la iglesia.

Las cabezas de plata barroca en que eran guardados se encuentran en el Museo Diocesano de Santi- llana. Además de estas reliquias, también se conserva en la Cripta del Cristo un fragmento de la Santa Cruz y una reliquia del brazo de San Germán.

Teléfono: 942 21 15 63
No se puede visitar durante las misas, el horario de visitas es: 

Invierno 8:00-13:00 / 17:00-20:00 Verano 8:00-13:00 / 16:00-20:00

La Catedral de Santander

Sobre parte de la Cripta se levanta la Catedral, construida durante el siglo XIV. No tiene el as- pecto de las grandes catedrales góticas españo- las, debido a las constantes modificaciones y catástrofes sufridas ( como el incendio de 1941 ) que dejan ver muy poco de lo que fue la obra original. Todo el exterior se reconstruyó: la torre prismática ( la más vieja ), los ábsides, la linterna octogonal, la fachada...

Pese a todo, se mantiene el aspecto gótico de la obra con tres naves, la central más alta y ancha, separadas por altos pilares con ocho columnas. Destacan la estatua yacente de don Pedro Camus del 1599 y el sepulcro de don Marcelino Menéndez Pelayo.

Se conserva una extraña pila árabe de ablucio- nes en mármol blanco, la tradición dice que vino de Córdoba y otros suponen que fuese traída por algún santanderino al regreso de la conquista de Sevilla. Lleva una leyenda en caracteres cúficos que dice:

"Yo soy un saltador ( de agua ); mecido por los vientos, mi cuerpo, transparente como el cristal, está formado de blanca plata. Las ondas puras y frígidas ( de mi manantial ) al encontrarse en el fondo, temerosas de su propia sutileza y delga- dez, pasan luego a formar un cuerpo sólido y congelado".

La entrada a la catedral se hace por el claustro, es decir a través de la puerta principal del muro sur, que mantiene aún trazas góticas con arcos apuntados, el exterior todo él con ribete angrelado. No existe ningún tipo de escultura, habiendo sido reformados el tímpano y jambas con una construcción posiblemente del siglo XVII. El claustro de la catedral abarca un amplio espacio rectangular enmarcado por cuatro alas cubiertas. Cada ala se divide en cinco tramos cubiertos por bóvedas de ojivas. 

Parece que la construcción del claustro fue iniciada una vez acabada la iglesia, es decir a principios del siglo XV, y se utilizó para cemente- rio tanto de monjes ( que ocuparon el jardín ) como de habitantes de la villa que fueron enterrados en las alas sur y este. En las alas del claustro, a modo de exposición, aparecen algunas piezas escultóricas en piedra y madera. También hay algunos sepulcros destacando uno del año 1249, con una cubierta de entrelazos, recuerdo románico, y rosetas. En el ala este, tapadera de sarcófago con varón yacente del siglo XV, colocada sobre seis leones.

Tfno.: 942 22 60 24   No se puede visitar durante las misas. Horario de Visitas: Lunes a viernes: 10:00 - 13:00 / 16:00 - 19:30. Fines de semana y festivos: 10:00 - 13:00 / 16:30 - 20:45

Castillo de San Felipe

El castillo de San Felipe, construido a raiz de la concesión del fuero de la villa, fue uno de los castillos defensivos que existieron en las villas de la costa, similar a los de San Vicente de la Barquera o Castro Urdiales. Formaba parte de la villa medieval que se erigió en torno al mismo castillo y a la abadía.

Ya no existe en la actualidad, tras los desastres que asolaron Santander. Ocupaba el lugar en el que hoy se ubica el Banco de España, frente a la Catedral. Las únicas referencias a las que podemos acudir son las fotografías antiguas que se conservan.

Monasterio de Corbán

En San Román, en las afueras de Santander, próximo ya al municipio de Santa Cruz de Bezana, se encuentra ubicado el monasterio de Corbán.

El origen de este monasterio se re- monta al siglo XV, aunque lamen- tablemente de este periodo solo se conserva el pequeño claustro y la iglesia. Destaca un cáliz de plata del siglo XVIII actualmente en el museo diocesano.