GR - 73  CALZADA DE LOS BLENDIOS

Etapa 2   Corrales de Buelna - Santillana del Mar   18 Km.   5 Horas

Todo el desnivel que vamos a afrontar son unos 200 metros acumulados de subida y bajada, así que la etapa no tiene ninguna dificultad. Comenzamos en los Corrales de Buelna saliendo desde la Plaza de la Constitución. Pasamos por la iglesia y llegamos al barrio de Lombera en cuya Ermita de San Cipriano aparecieron dos famosas estelas discoideas cántabras ( pueden verse en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología ).

A la entrada del barrio San Ramón, frente a una iglesia, se deja la carretera y se toma una pista recta a la izquierda, la cual enfila hacia la Hoz de las Caldas, salida natural del valle. Tras una larga recta a través de las planicies de Buelna se vuelve al asfalto, yendo a la izquierda para cruzar la vía y salir al Polígono de Barros. Salir a través del mismo al cruce de la carretera general ( El Manjón ), y continuar por la carretera vieja hacia Las Caldas que alcanzamos a los 4 kilómetros y medio desde que empezamos la ruta.

Las Caldas del Besaya en un famoso conjunto formado por el balneario, el hotel, la estación y el Santuario de Nuestra Señora de las Caldas, situado a mayor altitud, en la ladera de la hoz y de gran devoción en toda la comarca.

Seguir por la carretera vieja, por debajo de la actual, atravesando la estrecha Hoz de las Caldas, encontrando un pueblo al final de la misma, en un valle mucho más amplio.

Hemos llegado al bonito pueblo de Riocorvo que cuenta con numerosas muestras de arquitectura montañesa a lo largo del antiguo Camino Real, no en vano fue declarado conjunto histórico - artístico. Subir a la izquierda, para cruzar la carretera general y ascender por una cambera en paralelo a la carretera que sube a San Cipriano, lugar en que se celebra una importante y tradicional romería el día 16 de Septiembre. La próxima escala es Yermo, pueblo al que llegamos casi dos horas después de nuestra partida, con 7 Km. recorridos. Es muy conocido por su preciosa iglesia románica. Dejar el pueblo por una pista forestal que asciende hacia el noroeste.

Ermita de los Valles

Luego se baja entre eucaliptales y cabañas, para alcanzar una nueva población, Bedicó. Cruzar un puente sobre la carretera de Mercadal y ascender entre prados por una carreteruca que nos lleva hasta una iglesia situada en un alto. Llegamos a Sierra Elsa, junto a la iglesia, ya seco, se encuentra un viejo tejo, típica asociación de resonancias paganas.

Seguir hasta el pueblo y continuar por la carretera de la izquierda, que pronto rodea una inmensa explotación minera a cielo abierto, la Mina de Reocín, quedando el pueblo en un alto a nuestra izquierda.
Tras el desvío a este pueblo, lugar donde hay un crucero, la carretera desciende hacia el valle del mismo nombre, surcado por el rio Saja.

En la biburcación de acceso al Pozo Santa Amelia, bajar por la carretera de la derecha, y al poco abandonarla por la derecha para tomar una pista que baja hacia Puente San Miguel, saliendo a la carretera de Helguera de Reocín, pueblo que dejaremos a la izquierda. Cruzar bajo la autovía para salir a la carretera antigua. A Puente San Miguel llega, tras 4 horas de camino y 14 Km. recorridos. Cruzar el puente sobre el Saja, dejando a la derecha la estación de tren y la vieja ermita concejil de los valles. Seguir por la carretera de Santillana ( hay acera ) y dejarla en el desvío a Mijares, tomando frente a este un callejo que bordea un bosquecillo de abedules y asciende hasta llegar a Vispieres.

Uno de los bisontes encogidos de Altamira

Localizado en un alto, al pie del modesto Pico Vispieres o Castio, en cuya cima se pueden ver algunos restos de una torre medieval que allí existió. Sin salir a la carretera general, tomar otra cambera que desciende hacia Santillana en paralelo. La pista sale a la carretera de acceso a las Cuevas de Altamira, pero muy cerca ya de la histórica villa de Santa Juliana. Santillana del Mar es final de la etapa. Es el pueblo que muchos consideran el más bonito y mejor conservado de España, merecedor de una detenida visita: colegiata y claustro románicos, monasterio y museo diocesano, torres del Merino y Don Borja, innumerables casonas blasonadas... Un núcleo de carácter monumental que apenas se ha alterado desde la Edad Media, quizás el pueblo más emblemático de Cantabria.