RUTA POR LA CUENCA DEL NANSA Y LOS PUEBLOS TIPICOS

Recorrido: Desde Valle de Cabuérniga hasta Uznayo, en un recorrido de 90 km.
Municipios: Cabuérniga, Rionansa, Lamasón, Tudanca, Polaciones
Tiempo estimado:  5 horas
Época adecuada:  Todo el año.
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Venta de Carmona

Comenzamos en Valle, capital de Cabuérniga, desde donde desviamos hacia Carmona, cuya carretera sinuosa atraviesa maravillosos paisajes admirables desde distintos miradores ( El Ribero, La Vueltuca... ). Hemos llegado a Carmona ( a 11 km de Valle ), uno de los núcleos rurales mejor conservados ( fue declarado conjunto histórico ) de Cantabria junto a Bárcena Mayor y Tudanca ( pueblo por el que también pasa esta ruta ).

Su caserío es de piedra, con tejados a dos aguas de teja roja y solanas de madera adornadas con flores; las fachadas aparecen muchas de ellas blasonadas y sus callejuelas permanecen aún armoniosamente empedradas.

El edificio señero es el palacio de los Rubín de Celis, hoy parador. Los abarqueros de Carmona tienen merecida fama en la fabricación artesanal de albarcas ( calzado típico ). Conviene aparcar el coche para disfrutar de un paseo por Carmona.

Seguimos sin desviarnos de esta carretera para llegar a Puentenansa, capital del valle del Nansa ( y del municipio de Rionansa ). A pocos km de aquí está Obeso, en la que merece la pena admirar los restos de una torre medieval del siglo XV, cuya silueta, en lo alto del pueblo, preside con poderío el valle. Posee planta cuadrada con 4 alturas y pocos vanos, lo que aumenta su aspecto de fortaleza defensiva. Gran notoriedad tuvieron los trovadores de Obeso.
 

Seguimos el viaje por la misma carretera ( la C - 6314 ), descendiendo al valle de Lamasón que conecta los valles del Nansa y Liébana.

Torre de Obeso

Iglesia románica de Lafuente

Atravesamos las poblaciones de Quintanilla y Sobrelapeña, con alineaciones de casas bien conservadas, algunas con escudo. Todo ello en un entorno de gran riqueza forestal ( hayas y abedules ), a cuyo abrigo se acogen las más variadas especies animales. La próxima parada es el pueblo de Lafuente, con la iglesia románica más importante del valle, de pequeño tamaño, una nave y ábside semicircular, data de finales del siglo XII.

Muy próxima a ella y sobre la tapia de una antigua casa, se halla una pareja de esculturas muy primitivas; una de ellas de una efigie femenina en la que reza una leyenda del año 1625 "Cuantos pasan que no vuelven". La otra representa la cara de un hombre. Nos dirigimos hacia San Sebastián de Garabandal ( a 23 km de Lafuente ), para los cual hay que volver a Puentenansa. Antes de llegar, atravesamos Cosío, pueblo de pasado noble como atestiguan sus escudos y casonas.

Estamos ya dentro de la Reserva Nacional del Saja, y este pueblo no desentona puesto que posee un hermoso caserío con casas blasonadas y fachadas encaladas. A parte del interés de este pueblo como conjunto rural, tiene gran afluencia turístico-religiosa basada en las supuestas apariciones de la Virgen a unas niña entre 1961 y 1963.

En lo alto del pueblo se ha levantado un santuario a la Virgen que merece la pena visitarse, tanto por su interés religioso como por las vistas del pueblo que tenemos desde este lugar.

San Sebastián de Garabandal

Tudanca

Para continuar nuestro viaje tenemos que retornar hasta Cosío, y seguir la carretera en dirección a Tudanca, en vez de Puentenansa. Tudanca está a 21 km de distancia de San Sebastián de Garabandal y da nombre a la más conocida raza de vacuno de Cantabria. Constituye un núcleo rural muy interesante ( declarado conjunto histórico ) que permanece inalterado. 

Es imprescindible visitar la Casona de Tudanca, residencia del que fuera académico de la lengua, Jose María de Cossío.  Edificada en 1750, contiene una importante biblioteca con más de 25.000 volúmenes. Inmortalizada por Pereda en la novela "Peñas Arriba", es hoy propiedad del Gobierno de Cantabria, funciona como museo y puede ser visitada de miércoles a domingo de 10 a 13 horas. La entrada es gratuita.

Continuamos el camino siguiendo al sur, hacia Polaciones. A 3 km de Tudanca está el embalse de la Cohilla. Se accede por una carretera tallada en la roca y llena de curvas, ofreciendo en su recorrido intensas sensaciones. El municipio de Polaciones es uno de más extensos desde el punto de vista natural y etnográfico. Sus aldeas, profundamente rurales ( San Mamés, Tresabuela, Cotillos... ), sus montes ( por donde aún pasea algún ejemplar de oso pardo ) y sus bosques ( hayedos de Uznayo, robledal de cueto Cucón... ) nos recuerdan que estamos en la Reserva Nacional de Saja, la más grande de España y verdadera joya ecológica de Cantabria.

Casona de Cosío en Tudanca
Casa de los Coroneles en Puente Pumar

Puente Pumar, a 4 km de allí, posee un interesante conjunto arquitectónico compuesto por la iglesia parroquial y las nobles casas apretadas alrededor del puente sobre el río. Destacan las tres casonas conocidas como las de los Coroneles. Es un territorio muy rico en folklore y valores etnográficos. Cuenta con una escuela de intérpretes de "rabel" ( instrumento típico cántabro parecido al violín, pero más rudimentario ). También es cuna de trovadores y compositores de comparsas.

El fin del camino llega en Uznayo, un paisaje de alto valor natural, destacando el hayedo que desde Liébana se prolonga por las laderas de Peña Labra. Desde Uznayo parte una senda que, discurriendo por un paraje boscoso, llega hasta el collado de Sejos en límite de la Comunidad Campoo-Cabuérniga, lugar en el que se encuentran unos menhires de la edad de Piedra.

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