CAMINO DE HOYO MASAYO ( SOBA - RUESGA )

PR - S13

- Salida: Astrana ( pequeña localidad de Soba )
- Llegada: Riba ( capital de Ruesga )
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Distancia y tiempo aproximado: 16 km, 5 h 15
- Desnivel: Hay que subir 400 metros hasta los 1065 de El Crucero, después es camino de descenso
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Interesantísima ruta que sigue en parte un precioso camino viejo, bastante bien conservado en algunos tramos, recorriendo el compacto macizo del Hornijo y pasando de Soba a Ruesga a través de hayales, garmas, sorprendentes hoyos y cabañales. 

Comenzamos en Astrana, junto a la iglesia del pueblo, ascender a la izquierda por una pista, hasta llegar a un cruce en el que subimos a la derecha. Entre prados alcanzar otro cruce, yendo por la derecha y dejando a la izquierda el sendero que en cinco minutos conduce a la bellísima torca del Mortero de Astrana. Atravesando praderías, se entra en un bosquete de robles en el que hallamos otro cruce. Ir por la izquierda, saliendo del robledal junto a unas cabañas. 

Estamos en Juan Briza, la pista termina junto a una caseta de traída de aguas que podemos aprovechar para refrescarnos. Ascender ahora por una pista en mal estado que rodea una pequeña depresión, campamento habitual de espeleólogos. Superando el falso collado de Entremazos, entre los Mazos Grande y Chico, hay otras cabañas, las de La Espina.

Subimos suavemente para bordear por el este una extensa depresión, Llanalacueva, donde se encuentra la entrada a la sima de Cellagua. Seguir hasta el punto más alto del recorrido, desde el que ya se da vista a la otra vertiente, y al fondo asoma la costa oriental de Cantabria.

Estamos en El Crucero, a 1065 m. Hacia la izquierda, desde este collado, parte el sendero que conduce a la sima de Garmaciega, entrada al sistema Garmaciega-Cellagua, de unos 800 m. de desnivel, una de las cavidades más interesantes de la comarca. Descendemos ya por la cuenca del Asón, por una bonita bajada hasta unas cabañas al borde de una preciosa depresión ocupada por prados. 
Se trata de Hoyo Salzoso, desde donde siguiendo un camino empedrado, restos del que sirvió de comunicación entre los valles de Soba y Ruesga, hay que rodear el hoyo por el oeste, para cruzar despueés una portilla que da paso a tierras del municipio de Ruesga. El camino descenderá por un bellísimo hayedo que cuenta con algunos ejemplares monumentales.

Sorteando varios árboles caídos, entre el denso ramaje se distingue abajo una extensa zona desprovista de arbolado. Es la impresionante hondanada de Hoyo Masayo, de dimensiones comparables a los grandes "jous" de los Picos de Europa, pero a mucha menor altitud y tapizado de pastizales. 
Tras un breve ascenso, se alcanza la entrada norte del hoyo, retomando el camino empredrado, que desciende por otro hayedo asentado sobre el agreste lapiaz.

En el relieve atormentado, el camino es relativamente cómodo, conservando algún tramo en muy buen estado, como el del puente de Carcajil, realizado con el fin de salvar el fondo de un hoyo. Después de la salvaje espectacularidad de estos parajes, nos parece haber pasado una frontera imaginaria al llegar a las primeras cabañas, algunas derruidas. Hemos llegado a Las Cerrojas. El paso del tiempo y las modernas comodidades han hecho que algunas de las cabañas más aisladas se hayan abandonado. aún así, todavía son utilizadas una buena parte de las mismas, y entre ellas, por estrechos senderos, continúa el descenso. 

Pasados los prados se regresa a los dominios del encinar, retomando la senda empedrada. Dejamos a la derecha la surgencia que suministra el agua al pueblo de Riba, la Fuente de las Pilucas, en una de las curvas del camino. Más abajo, el camino pasa junto a unas cabañas, desemboca en un callejo y entre tapias, por la derecha, nos lleva al pueblo de Riba, capital del municipio de Ruesga, a orillas del Asón.

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