ENCLAVE DE CALSECA

Cabaña en Calseca

Aunque el enclave de Calseca dista 18 km. de la capital munici- pal, no tiene comuni- cación directa, salvo por senderos de mon- taña, con el resto del municipio.

A efectos municipa- les y administrativos pertenece al Ayunta- miento de Ruesga. Abarca una superficie de 9'3 Km. cuadrados en la que en 1998 habitaban 70 perso- nas.

Iglesia parroquial que comparte con Valdició ( Soba )

Se encuentra enclavada geográficamente entre los municipios de Arredondo, Soba y Miera, a una altura de 420 m. sobre el nivel del mar. El acceso por carretera se ha de realizar desde el municipio de San Roque de Riomiera.

El límite con Soba viene marcado por el pequeño afluente del río Miera conocido con el nombre de Calseca. Los límites con Arredondo lo forman en su casi totalidad divisorias de aguas entre las cuencas de los ríos Asón y Miera. El límite con San Roque de Riomiera está establecido por el río Miera. Desde este río asciende el límite con el térmimo de Miera por el Cantón de Canseguro hasta el Alsar, nuevamente en la divisoria de aguas con la del Asón.

El terreno es muy quebrado, oscilando entre los 400 m. y los 1400 m. y de una gran belleza, especialmente la ascensión a la cima de Porracolina, poblado de cabañas diseminadas y buenos praderíos. Las costumbres son similares a las de las villas pasiegas y muy poco tienen en común con las del resto de los habitantes de Ruesga. La cima de Porracolina ( 1408 m. de altitud ) se encuentra situada en la divisoria que separa las cuencas del Miera y del Asón, siendo su cumbre la más destacada. 

A estas cumbres deben corresponder los máximos pluviométricos de Cantabria, calculándose que se superan ampliamente los 2000 litros por metro cuadrado y año. Nieva abundantemente y los deshielos son muy rápidos debidos al viento sur.
Poco antes de llegar a San Roque de Riomiera encontramos el cruce a la izquierda que nos introduce de lleno en un paisaje natural tan impresionante que cuesta creer que todavía queden lugares como éste. Altas montañas rodean las diseminadas cabañas que componen Calseca. 

En algunos momentos da la sensación de que en esos parajes se detuvo el tiempo siglos atras y que a medida que avanzamos por sus caminos, nos vamos adentrando en el pasado. Si en Calseca no encontramos, como en el resto de las poblaciones de Ruesga, casonas señoriales o iglesias con historia, no por eso dejan de tener su encanto y sus peculiares características algunas de sus casas y cabañas.

Porracolina