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Palacio del Comendador
Palacio del Comendador

Construida toda ella en sillería, tiene tres alturas en el cuerpo central de la casa y uno más en la torre. Los pisos están separados por impostas. La casa presenta un buen estado de conser- vación y figura como edificio de interés en las normas urbanísticas del municipio.

Sobre el balcón de hierro existente en la segunda planta, encontramos un impresionante escudo con restos de policromía, timbrado por corona de marqués, con ancla y cruz de Santiago acoladas, adorno de tambores, picas, banderas, cañones y timbales de gran relieve y un yelmo de hidalgo en el cantón inferior izquierdo del adorno. El campo es sencillo: cinco cornejas en sotuer perchadas. Son las armas de Cornejo.

La casa perteneció a Francisco Javier Cornejo Vallejo, señor de la casa de Cornejo en Valle, que nació en esta localidad el 4 de marzo de 1669 y murió en Madrid el 27 de marzo de 1750. Hijo de Juan Cornejo de Rozas y María López Cotilla y Vallejo, Francisco tomó el apellido de su madre, costumbre muy en uso por aquella época en Ruesga, Toranzo y Carriedo. Tuvo por hermanos a Pedro, Manuel y Juan. Manuel se trasladó a Ogarrio.

Hubo en ésta familia diversos caballeros de las órdenes de Santiago, Alcántara y un comendador: Pedro de Cornejo, de cuyo cargo le vino el nombre a la casa.

Palacio del Comendador, óleo de León Criach
Armas de Cornejo

En 1689 comenzó a servir como soldado arcabucero, tomando parte en el sitio de Campodrón ( Cataluña ) sufriendo el fuego de cinco baterías, durante el combate que le siguió. En 1692 pasó a Nápoles y al año siguiente, cuando los franceses intentaron la quema de las naves que, desarmadas, se carenaban en el puerto de Baya, lo defendió desde la batería más avanzada. En 1693 le nombraron alférez de infantería. Poco después contribuyó a construir las fortificaciones provisionales de Mahón. Pasó posteriormente a Ceuta donde permaneció cinco años siendo sitiado por los moros y herido de un balazo en el hombro izquierdo.

En 1698 fue nombrado capitán. Levantado el sitio regresó a Cádiz ( 1700 ) desde donde embarcó en la escuadra del conde de Estrees que marchó a socorrer a Nápoles. En 1703 fue nombrado Ayudante Real del ejército de Andalucía. Declarada la guerra a Portugal en 1704, intervino en la toma de las ciudades y castillos de Zafara, San Alexo, Noudor, Castel David y Marvas, pasando posteriormente al sitio de Gibraltar donde se encargó de que no entrasen víveres a la plaza.

En 1706, a las órdenes del duque de Osuna ataca las plazas de Serpa y Moura en Portugal. En 1708, se halla al mando del castillo de Santa Catalina del Puerto de Santa María y ordena la fortificación y defensa de Tarifa, haciendo que los ingleses desis- tiesen de su ataque. Suponemos que de 1708 a 1714 estudió navegación, ya que en ese año pasa del ejército de tierra a la Armada y manda la fragata "Sorpresa", de 44 cañones con la que salió para el sitio de Barcelona. En 1715 tomó parte en la expedición a Mahón en la que condujo un batallón del ejército francés. De allí pasó a Palma, donde se incorporó a la escuadra y destacó con su fragata en la toma de Ibiza, apresando a la guarnición inglesa.

En 1716 siendo ya capitán de navío, condujo a Nueva España, en la fragata Hermiona, al virrey marqués de Valero, regresando a Cádiz con 5 millones de pesos, 150 arrobas de plata y valiosos regalos para la familia real. En 1718 condujo tropas a Cerdeña y volvió a Nueva España en 1719 llegando a Veracruz. En 1720 volvió de La Habana con siete millones de pesos de oro y plata y otro millón en mercancías. En 1721 ascendió a Jefe de Escuadra y partió para Cartagena de Indias y haciendo escala en Cuba volvió a España en 1723 con otro importante cargamento en oro y plata. Hasta 1727 estuvo luchando contra los ingleses.

Vista del puente de Valle

En 1730 fue promovido al empleo de Teniente General. El 15 de Junio de 1733 zarpó de Alicante al frente de una escuadra de 535 velas con la que atacó la plaza de Orán, que tomó, incluyendo el castillo de Mazalquivir, recibiendo en premio la encomienda de Moraleja de la Orden de Alcántara, que producía unos 30 mil reales. Comandante General del Ferrol, demostró sus dotes de organizador construyendo numerosos buques. Nombrado individuo de la Junta del Real Almirantazgo ( 1737 ) y vocal de la de Baldíos ( 1740 ) en 1742 ingresó como consejero en el Supremo de Guerra, del que llegó a ser decano. Hizo construir el puente de piedra de dos ojos que existe en la actualidad en Valle y que fue aprovechado cuando se realizó la construcción de la carretera de Ramales a La Cavada.

Casona de Carasa
Armas de Carasa

En el barrio de El Ahijón y una vez pasada la iglesia, encontramos una casa en muy buen estado de conservación, con un arco de medio punto en sillería parcialmente encalado.

Sobre el arco, vemos un escudo timbrado por yelmo finalmente labrado, con cartela de rollos y cruz floreteada acolada. El campo presenta: un león pasante entre llamas y bordura cargada de ocho sotuers. Al pie del escudo una inscripción dice: "CARASSA". Armas de Carasa. El origen de este apellido es el lugar de su nombre en la Junta de Voto.

Los miembros de la casa solar de Valle ya existían en el siglo XVI. En el año 1549 hizo probanza de hidalguía Juan de Carasa, quien fundó el vínculo de ésta casa llamada "Casa y hacienda de Montañón" que incluía molino y herrería, también conocido por las caserías de Montañón.

Su biznieto, Juan de Carasa Valle, nacido en 1624, contrajo matrimonio con María López del Valle y tuvieron a Juan de Carasa Valle y López del Valle, caballero de Calatrava, quien en 1695 estaba en Flandes de Oficial segundo de Guerra y Estado. Residió en Cádiz y era Secretario del Conde de Aguilar. Su hermano Lorenzo de Carasa, el mayorazgo, nacido en Valle en 1648 fue caballero de Santiago, siendo secretario del Consejo de Su Majestad y al que se le concedieron las armas que figuran en el escudo.

En el siglo XVIII tenía su casa, en el barrio de Ahijón, don Luis de Carasa, vecino de Cádiz, quien la tenía alquilada, y curiosamente nada cobraba por el alquiler pués según declara su inquilina "no pago cosa alguna por no estilarse en el país".

Iglesia de Nuestra Señora del Milagro
Iglesia de Nuestra Señora del Milagro

La iglesia de Valle cuenta en su haber con una curiosa historia que da explicación a su nombre. Dice la tradición que un mudo que paseaba cerca del río, muy cerca de la Iglesia, cayó al agua siendo arrastrado por las impetuosas corrientes. El sacristán que estaba a la puerta del templo contempló el accidente y se apresuró a sacar a la Virgen que presidía el altar.

La corriente se frenó y cambiando de dirección, dejó al hombre a salvo en un remanso del río. Esta leyenda fue relatada a F. Barreda, por un viejo párroco, quien añadió que desde entonces la Virgen se quedó con la advocación de la Virgen del Milagro.

El historiador M. Sainz de los Terrenos, en 1906, en su libro titulado Santuarios Marianos de la Provincia de Santander, hace la siguiente descripción:

"En aquella pequeña iglesia se ofrece incesantemente el santo sacrificio de la Misa, desde que clarea la aurora hasta que da principio la gran festividad religiosa por la procesión, que encabezan los músicos y danzadores y terminan los romeros con velas encendidas ocupando el centro de la carroza en que se conduce la santa imagen de la Virgen".

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