Prehistoria Pueblo Cántabro Romanización Reino Visigodo
Imperio Musulmán La Repoblación Alta Edad Media Baja Edad Media
El Imperio Español El Antiguo Regimen El siglo XIX El siglo XX
Decadencia romana ( Siglos III - IV )

A partir del siglo III d.C. el imperio romano comienza su proceso de decadencia político-militar que también tiene su evidente reper- cusión en la provincia hispánica. Desde este momento comienza una época oscura de la historia cántabra, de la que bien poco sabemos. 

Hay constancia de que en este momento, el pueblo cántabro, recupera parte de su identidad, su comportamiento independiente, y vuelve a habitar los antiguos castros y villas rurales. Las estruc- turas urbanas se debilitan y son abandonadas o destruídas por los bárbaros ( como el caso de Julióbriga ). Se recuperan viejas cos- tumbres, se independizan políticamente de Roma y vuelven a su antigua economía.

Ruinas de la ciudad romana de Julióbriga

Ruinas de Julióbriga

El dominio romano también ha dejado su huella en aspectos tan importantes como el lenguaje o la religión. Un ejemplo de la contradicción que vive el pueblo cántabro es el ara del Pico Dobra ( Torrelavega ) dedicada al dios cántabro Erudino, fechada en el año 399 d.C. Después de cuatro siglos de domino romano y con el cristianismo como religión oficial, en Cantabria se venera todavía a un dios prerromano utilizando el latín. Esto evidencia que Cantabria era un lugar remoto dentro del Imperio Romano.

Antes del total declive, un cuerpo de ejército romano de unos 500 soldados ( la cohorte celtíbera ) se traslada a Julióbriga, en previsión de la posible invasión germánica. Hoy sabemos que esta cohorte seguía en la ciudad a principios del siglo V, lo que nos lleva a pensar que pudo ser saqueada o destruida parcialmente, pero no es hasta ese siglo cuando se abandona, quizás a causa de las invansiones, incendios o enfermedades.

   

Las Invasiones Germánicas ( Siglo V )

Los pueblos germanos atraídos por las ricas tierras del Imperio y presionados desde el Este por pueblos de las Estepas, como los hunos de Atila se abalanzaron sobre Roma. Algunos casos, como el de los visigodos consistieron en asentamientos pacíficos con el consentimiento de Roma. En el año 409 varios pueblos germanos entraron a Hispania arrollando a las fuerzas romanas en la Península. 

Probablemente los vándalos y suevos atravesaron Canta- bria, camino de Gallaecia. No debieron establecerse, pero batieron a su paso a la cohorte de Julióbriga y el viejo castro cántabro del Monte Cildá en el que había sido levantada un nueva y potente muralla de nuevo en el siglo V, aprovechando sobre todo las lápidas de la necró- polis. La plaza debió ser conquistada y quemada. 

En tiempos del emperador Aureliano, también se fortifica la puebla romana de Portus Victoriae.
Poco más sabemos de Cantabria en este tiempo, salvo que unos 400 piratas Hérulos a bordo de 7 naves, asaltaron la costa cantábrica en el 456 d.C.

Ruinas de la muralla del Monte Cildá

Los visigodos, que llegaron de acuerdo con Roma, se asientan en Francia y España.  En el siglo VI los visigodos son expulsados por los francos y se centran en el reino visigodo hispánico con capital en Toledo y la idea de dominar toda la Península.

    

El reino visigodo ( Siglos VI - VII )

Celosía de tradición visigoda en Enterría, Camaleño

Los visigodos llegan a la península para establecerse en el siglo IV, donde intentarían formar un esplendoroso reino. Hasta prácticamente el siglo VI, los cántabros viven independientes, con su modo de vida salvaje y belicoso, no dando muestras de romanización, pues conservan su lengua prerromana en gran medida y son paganos. Así, Cantabria permanece ajena al reino visigodo hasta Leovigildo que se propuso someter a los pueblos que aún escapaban a su dominio a mediados del siglo VI.

Penetró en Cantabria y tomó Amaya en el año 574 con el deseo de unificar toda la península bajo su mandato y sofocar el comportamiento rebelde del pueblo cántabro que los sucesores de Leovigildo sufrirán en nuevas revueltas. La escueta crónica de la toma de Cantabria solo nombra a Amaya, lo cual plantea la duda de si el dominio visigótico fue superficial, limitándose a Amaya y el sur de la cordillera, ( se han hayado necrópolis visi- godas en Reinosa, Retortillo y Herrera de Pisuerga y objetos en Suano ( Campoo de Suso ) y Mave ( Palencia ). 

Es posible que no fuera así, puesto que también se han encon- trado objetos visigóticos más al norte, aunque hay que reco- nocer que muy escasos, como unas monedas de Leovigildo y broches hallados en La Hermida. 

Los pueblos del norte no dejaron de causar problemas a los reyes visigodos. No es casualidad que en el año 711, al produ- cirse la invasión musulmana, el rey Rodrigo estuviera en el Norte, combatiendo a los vascones.

Necrópolies medieval de Retortillo

  

El Ducado de Cantabria ( Siglo VII )

Ducado de Cantabria

Durante el reinado de Ervigio ( 680 - 687 ) se constituye el Ducado de Cantabria, a cuyo frente esta un "dux" o duque. La capital debió situarse en la ciudad de Amaya y las dimen- siones probablemente abarca- ban un territorio mucho mayor. 

Saldaña y Mave (antigua ciu- dad cántabra de Vellica ), se- rían las avanzadillas mas sep- tentrionales, pero no podemos hablar de un asentamiento de esta cultura en nuestra región.

Prácticamente solo afectó a los cántabros meridionales, Palencia y Burgos que por ser las zonas más romanizadas, suponían para los visigodos el sometimiento de la parte más importante de Cantabria. No obstante, el duque de Pedro, encargado del gobierno del ducado, será un personaje clave en la lucha contra los musulmanes. Durante aquel Ducado tendría continuidad la introducción del cristianismo en Cantabria que ya había penetrado tímidamente durante el dominio del Imperio Romano. Ejemplo de ello sería el monasterio de San Martín de Turieno fundado en Liébana.

  
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