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La repoblación del Reino Astur ( siglo VIII )

Tras la batalla de Covadonga, los musulmanes evacuaron Asturias, cuya capital fijó Pelayo en Cangas de Onís. A su muerte en el año 737 le sucedía su hijo Favila que moría devorado por un oso dos años después en Liébana. Accede entonces al trono el hijo del duque Pedro, Alfonso, que se convertiría en Alfonso I de Asturias cuyo reinado se prolongaría entre los años 739 y 757.

Reino de Asturias

El reino de Alfonso I comprendía Asturias, Asturias de Santi- llana ( zona occidental de Cantabria ), Liébana y Trasmiera. La Cantabria septentrional estaba en un principio bajo con- trol musulmán. En 18 años dejó un reino formado por gran parte de la cornisa cantábrica, protegido de los ataques musulmanes por una amplia extensión de terreno conocido como el "Desierto del Duero". 

En sus campañas se hizo con numerosas ciudades de Gali- cia y del Duero: Lugo, Oporto, Braga, Salamanca, Zamora, Avila, Segovia, Astorga, León, Saldaña, Simancas, Osma, Clunia y las antiguas ciudades cántabras de Mave y Amaya. Todas ellas fueron arrasadas y Alfonso se trajo a los cristia- nos a su reino. La consecuencia fue el despoblamiento de la cuenca del Duero que quedó como un desierto estratégico que separaba los territorios del reino astur de los musulma- nes.

Los cristianos traidos por Alfonso repoblaron Primorias ( zona originaria del reino de Asturias en Cangas ), Liébana, Tras- miera, Sopuerta y Carranza ( valles vizcaínos, antigua Autri- gonia ) y Vardulias ( norte de Burgos ) a la que se comenzó a llamar Castilla.

Desfiladero de la Hermida, en Liébana

A partir de este momento desaparecería el nombre de Cantabria durante siglos, pasando a utilizarse los nombres de las comarcas: Liébana, Trasmiera, Asturias de Santillana, Campoo...

   

La pérdida de la identidad cántabra

Con la llegada a Cantabria de cristianos hispano-visigodos desde el sur para repoblar la región tiene lugar una profunda mezcla cultural que supone el fin del antiguo pueblo cántabro. El cambio afecta a todos los niveles desde los hábitos alimenticios a las costumbres religiosas, y la supresión de la jerar- quía tribal. Los modos de vida del pueblo cántabro, casi inalterados desde época prerromana se trans- forman con esta afluencia masiva de gente que reorganiza toda la zona en base a pautas culturales y socioeconómicas ajenas al pueblo indígena.

Iglesia de Santa María de Piasca

El cristianismo se extiende de forma definitiva, así como el uso del latín. En muchos casos, la religión cristiana asimiló los cultos pa- ganos, situando santuarios en lugares sagrados para los cánta- bros. Tampoco faltaron ocasiones en las que los paganos fueron condenados a la hoguera ( reinado de Ramiro I de Asturias, año 850 ). 

La economía cambia radicalmente del pastoreo, caza, pesca, recolección y pillaje a la agricultura y ganadería a partir del siglo VIII. Se pueblan áreas en torno a las iglesias y monasterios, dado que no solo se pueblan núcleos anteriores sino que se crean muchos otros nuevos. Desaparecen los viejos clanes, sustituídos por la familia basada en el matrimonio cristiano.

Todos estos cambios no fueron fáciles y debieron producir tensiones, a finales del siglo VIII ( reinado de Aurelio, Mauregato... ), momento en el que parece hubo una revuelta de los cántabros autóctonos contra la monarquía asturiana.

   

Cantabria en el Reino Astur

El proceso de cambio fue más rápido en Liébana y Vardulias ( la primitiva Castilla ) por su cercanía a los núcleos importantes del reino astur, sus buenas condiciones climáticas para los cultivos y la gran afluencia de cristianos huídos de los musulmanes. As- turias de Santillana y Trasmiera se resistieron más a los cam- bios. Liébana fue siempre el territorio más dinámico dadas sus peculiares condiciones climáticas y la excepcional protección que proporcionan las montañas ante el peligro musulmán. En el siglo VIII existían al menos 20 monasterios ( Cosgaya, Tanarrio, Villena, Caldas, Turieno... ). En Liébana se empieza a asentar una estructura pseudo-feudal y parece haber un rector del territorio, el conde Alfonso de Liébana.  

Castillo defensivo "La bolera del moro", en Peñarrubia

Las Asturias de Santillana y Trasmiera están menos pobladas que Liébana y, al contrario que allí, la propiedad está repartida entre muchos pequeños propietarios. Se fundan menos monasterios y más tarde ( Asía en Aja de Soba, Puerto en Santoña, Yermo... ). En lo que se refiere a las cuencas del Nansa y Saja y los valles altos del Pas, Miera y Asón, quedaron prácticamente despoblados. Los valles de Polaciones y Soba se poblaron excepcionalmente por su particularidades climáticas favorables. Las comarcas de Campoo y Valderredible estaban más expuestas al ataque musulmán, así que no se repo- blaron hasta la primera mitad del siglo IX. 

   

Reconquista y Repoblación foramontana ( VIII - IX )

Monumento a los foramontanos en Mazcuerras

Alfonso I, con sus campañas militares expulsa a los musulmanes de la cuenca del Duero y se trae a los cristianos al reino astur, creando una franja estratégi- ca deshabitada, el "desierto del Duero". Sus sucesores no continuaron des- cendiendo, sino que se lanzaron a Este ( vasconia ) y Oeste ( Galicia ), dejan- do la zona del Duero despoblada casi un siglo. En tiempos de Alfonso II ( 791 - 842 ), el reino astur tiene su capital en Oviedo y se considera sucesor del visigodo. 

El rey Ordoño I ( 850 - 866 ) toma la decisión de avanzar sobre el Duero y re- poblar las ciudades desiertas de Tuy, Astorga, León y la vieja ciudad cántabra de Amaya ( conquistada por Augusto, Leovigildo, Tarik y Alfonso I ).
La eleva- da población al Norte de la cordillera motiva estos movimientos repobladores. En la primera mitad del siglo IX se desencadena un intenso flujo de emigrantes que salen de los valles del norte, ya sin miedo al ataque musulmán buscando el alto Ebro y la cuenca del Duero, con mayores posibilidades agrícolas. 

A estos repobladores del norte de Castilla y León se les conoce como foramontanos. También se denominó "Ruta de los foramontanos" a la que atravesaba Cabuérniga y Campoo de Suso. Fue utilizada por los famosos repobladores de Brañosera, población que obtuvo en el año 824 el que se considera fuero más antiguo de España. Al final del reinado de Alfonso III ( 866 - 910 ) la frontera cristiana ya estaba en el Duero. Su hijo, García trasladó la capital desde Oviedo a León, lo que suponía el fin del reino de Asturias y el nacimiento del reino de León.

    

El nacimiento de Castilla

Se llama Castilla, a finales del siglo VIII, a la antigua Vardulia, norte de Burgos, zona que tradicionalmente había pertenecido a Cantabria y Autrigonia. Los musulmanes llamaban a esa zona "Al-Qila" ( Castillo ) en referencia a las fortalezas que había al sur de la cordillera, de ahí su nombre. Para el reino asturiano, era un territorio lejano, por lo que tuvo  bastante autonomía. 

En el año 860, el rey astur Ordoño I manda al conde Rodrigo re- poblar Amaya. Su hijo fundaría Burgos en el 884 y desde enton- ces Castilla no pararía de extender sus territorios. En el año 944 se concede la completa autonomía de Castilla del reino astur, quedando en manos del conde Fernán González, criado en Can- tabria ( Hoz de Marrón, Ampuero ). Aunque en principio Cantabria dependía del reino asturiano, posteriormente quedaría bajo el influjo de Castilla. 

Otro hecho trascendente es el nacimiento del castellano en la región del Alto Ebro, territorio que perteneció historicamente a cántabros y autrigones. Se trataba de un latín vulgar hablado por cántabros, vascones y mozárabes que derivó en una lengua romance. Se extendería con la expansión del reino de Castilla y acabaría por desplazar al romance astur-leonés y aragonés.

Casa Palacio de la Vega, en Hoz de Marrón

   

Beato de Liébana

Santo Toribio de Liébana

En este siglo VIII, los numerosos refugiados que llegan a Canta- bria y Liébana en particular, introducen la cultura latina e hispa- no-visigoda. El cristianismo entra definitivamente y llega la reli- quia del "Lignum Crucis" ( considerada el mayor fragmento con- servado de la Cruz de Cristo ) desde Astorga. En este marco cultural tan diferente de la cantabria autóctona, vive Beato de Liébana, uno de los personajes más importantes de la época por su enfrentamiento con Elipando, arzobispo de Toledo y defensor del adopcionismo o sus "Comentarios al Apocalipsis", sin olvidar que fue el primero en proponer que el apóstol Santiago peregri- nó a España. Gracias a él Cantabria alcanzó protagonismo mun- dial. Para más información, consulta su biografía.

   
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