Arquitectura popular
Cabañas pasiegas

Cantabria posee una destacadísima arquitectura popular que varía enormemente de unas zonas a otras, de tal forma que nada tienen que ver las casas de los pueblecitos de montaña lebaniegos con las cabañas pasiegas o las casas de pescadores de la costa. La arquitectura popular cántabra nos ofrece bellísimas estampas como las de las cabañas diseminadas por los montes del Pas con sus tejados de lastras, las casas de piedra de los pueblos serranos como Bárcena Mayor o Tudanca o las hileras de casas montañesas de Udías o Ruiloba.

Podemos hacer un breve repaso de algunos ejemplos de arquitectura popular, pero te recomendamos entrar a cada municipio para obtener más información. En la sección de Conjuntos Históricos Rurales también podrás descubrir algunos de los pueblos más hermosos de Cantabria.

Cantabria es una tierra de larga tradición marinera.y por toda la costa de Trasmiera y lo que fue las "Asturias de Santillana", encontramos alineaciones de casas de pescadores, blanqueadas y con los balcones de madera pintados. Merece la pena acercarse a los pueblecitos costeros para admirar este tipo de casas.

Casas de pescadores en el barrio de Ancillo (Argoños) Casas en el puerto del Ribero (Limpias) Hermosa calle en Escalante

Otro aspecto característico en muchos pueblos cántabros es la alineación en hileras de las casas típicas, formando hermosísimos conjuntos, especialmente numerosos en la costa occidental, en municipios como Ruiloba y Udías. Viajando por Cantabria encontraremos así mismo pueblos nobles, en otro tiempo solar de importantísimas familias. En esas casas de piedra con sus imponentes escudos ha quedado grabada toda la historia.

Alineación de casas típicas en Ruiloba Celis, en Rionansa, solar de una importante familia Cosío, en Rionansa, uno de los pueblos más nobles de Cantabria

En las cuencas del Nansa y del Saja encontramos algunos de los pueblos serranos más típicos de Cantabria, varios de ellos declarados Conjunto Histórico por su magnífico estado de conservación. Tal es el caso de la aldea de Tudanca, asentada en la falda de una montaña, Carmona de Cabuérniga, con la célebre venta de Carmona o Bárcena Mayor ( en Los Tojos ), uno de los pueblos más hermosos de la región. En sus callejuelas empedradas parece que el tiempo se paró hace siglos.

Una calle de Tudanca Una plaza en Bárcena Mayor Bárcena Mayor

En Liébana también encontramos bellísimos pueblos de montaña en todos los municipios. El tradicional aislamiento de esta comarca ha propiciado que muchos de ellos se conserven perfectamente, gracias a lo cual Mogrovejo ( en Camaleño ) y Dobres y Cucayo ( en Vega de Liébana ) han sido declarados Conjuntos Históricos. En otro tiempo, abundaron los hórreos entre estas aldeas.

Tresviso, uno de los pueblos más aislados de Cantabria Cucayo, en Vega de Liébana La aldea de Mogrovejo, presidida por la torre. En Camaleño

Muy buenas muestras de arquitectura popular podemos encontrar también en la cuenca del río Asón. Así, en el valle de Soba nos encontramos con un gran número de pequeños pueblecitos de gran encanto. Todavía parecen más hermosos cuando en invierno se cubren de nieve. La casa sobana posee un elemento exclusivo, el llamado patín, una escalera externa que sube hasta la vivienda ( dado que el piso inferior lo ocupa la cuadra ). En las principales localidades de la comarca ( Ampuero y Ramales ), encontramos hermosas plazas y casas del siglo XIX con sus galerías acristaladas, construidos muchas veces por los indianos que regresaban de América con dinero. Por éste motivo también las vemos en otros municipios de los que emigraron muchos cántabros, como es el caso de Ruesga y Arredondo.

Casa popular en Fresnedo, Soba Casas del siglo XIX en Ramales Plaza de Ampuero. Se observan las galerías acristaladas de las casas del siglo XIX

Para concluir, tenemos la cabaña pasiega que no es más que el fiel reflejo de la adaptación del montañés a su medio de vida. Tiene unas características propias y únicas en el norte de España y es utilizada por el pasiego para acompañar a su ganado por los diferentes pastos ( la llamada "muda" ). De esta forma, durante el invierno, el pasiego va cambiando de cabaña. La estampa que ofrecen estas cabañas repartidas por las agrestes montañas resulta única. Para más información sobre la etnografía pasiega, pincha aquí.