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Elementos Etnográficos |
| Molinos |
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Las condiciones climáticas y la orografía de Cantabria favorecieron la proliferación de los molinos desde la Alta Edad Media. Rápidamente se convirtieron en recurso económico indispensable y de los 600 concejos en que se dividía nuestra región, prácticamente no había ni uno en el que faltaran molinos. Con la introducción en el siglo XVII del maíz, se construyeron muchos más molinos, aprovechando los más infimos cursos fluviales, hasta el punto de que había molinos que solo podían moler dos meses al año. Los molinos de marea, ubicados en la costa y documentados desde el siglo XI, usaban la fuerza de las mareas, a diferencia de los molinos fluviales. Los conservados están entre los más antiguos de Europa. |
| Ferrerías |
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Las ferrerías tienen un origen inmediatamente anterior a la Baja Edad Media y son las predecesoras de la industria siderúrgica moderna. Necesitaban como materia prima el hierro, carbón como combustible y la fuerza de la energía hidráulica. Todas estas condiciones se dan en Cantabria, donde rápidamente pasarán a formar parte clave de la economía regional, estando vinculadas casi siempre a familias nobles. El funcionamiento era sencillo: el agua se represaba en un enorme depósito y dosificándola según la necesidad, caía por un salto de agua sobre una rueda de palas sujeta a la cabeza de una ernorme viga, en cuyo extremo opuesto ( ya en el interior del edificio de la fe- rrería ) se sujeta un martillo de gran tamaño que va golpeando constante- mente el hierro recién salido del horno. El horno se alimenta de carbón vegetal y es avivado por fuelles movidos también por la fuerza del agua. |
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Con el monopolio maderero de las fábricas de cañones de La Cavada, Liérganes y los Astilleros de Guarnizo comienza su declive. Hoy, la mayoría han desaparecido, aunque se han recuperado milagrosamente algunas como la de la Yseca ( Guriezo ) y la de Cades ( Herrerías ). |
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| Pisas o Batanes |
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La
función de las pisas o batanes era la de golpear, desengrasar y
enfurtir las telas que tan toscamente se tejían en las máquina de
telares de forma que se obtiene un paño tupido y resistente como mantas
y sayal. El agua entraba a través de un canal y movía la rueda
hidraulica que a su vez iba unida a un eje o árbol provisto en su
centro de dos piezas de madera llamadas levas que, al estar dispuestas a
90 grados, suben alternativamente dos mazos de madera de unos 70 u 80
kilos, que son los encargados de golpear la ropa. La tela se coloca
remojada en agua para impedir que el golpeteo la caliente y la
deteriore. La operación dura uno o dos días, cambiando de posición la
ropa durante la mañana, tarde y noche. Después solo resta dejarla
secar. |
| Hórreos |
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El hórreo es un granero que se alza sobre el suelo gracias a unos pilotes de madera de roble o castaño, rematados con grandes losas. Se sube mediante una escalera de piedra cuyo último escalón está separado de la entrada del hórreo para impedir el acceso de los animales. De esta manera se impedía a los ratones y demás animales el poder acceder al granero. Es de planta cuadrada y cerrado también en madera. La cubierta puede ser a cuatro aguas ( modelo asturiano predominante en la parte occidental de Cantabria, caso de Las Ilces, Pido, Espinama, todas ellas localidades lebaniegas ) o a dos aguas ( modelo característico de la región según los investigadores, diferente a los del resto del norte de España y que fue frecuente en el valle de Anievas y parte central y oriental de Cantabria ). |
| Paneras |
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Similar en su construcción al hórreo es la panera. Como elemento etnográfico destacadísimo tenemos la panera de Cades, en Herrerías. Se trata de un modelo muy antiguo y único en toda Cantabria. Aquí podemos ver una imagen exterior de la panera de Cades y una ilustración de la misma. Está integrada en el mismo conjunto que la Ferrería de Cades. |
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| Arquitectura popular |
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Cantabria
posee una destacadísima arquitectura popular que varía enormemente de
unas zonas a otras, de tal forma que nada tienen que ver las casas de
los pueblecitos de montaña lebaniegos con las cabañas pasiegas o las
casas de pescadores de la costa. La arquitectura popular cántabra nos
ofrece bellísimas estampas como las de las cabañas diseminadas por los
montes del Pas con sus tejados de lastras, las casas de piedra de los
pueblos serranos como Bárcena Mayor o Tudanca o las hileras de casas
montañesas de Udías o Ruiloba. |
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Cantabria es una tierra de larga tradición marinera.y por toda la costa de Trasmiera y lo que fue las "Asturias de Santillana", encontramos alineaciones de casas de pescadores, blanqueadas y con los balcones de madera pintados. Merece la pena acercarse a los pueblecitos costeros para admirar este tipo de casas. |
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Otro aspecto característico en muchos pueblos cántabros es la alineación en hileras de las casas típicas, formando hermosísimos conjuntos, especialmente numerosos en la costa occidental, en municipios como Ruiloba y Udías. Viajando por Cantabria encontraremos así mismo pueblos nobles, en otro tiempo solar de importantísimas familias. En esas casas de piedra con sus imponentes escudos ha quedado grabada toda la historia. |
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En las cuencas del Nansa y del Saja encontramos algunos de los pueblos serranos más típicos de Cantabria, varios de ellos declarados Conjunto Histórico por su magnífico estado de conservación. Tal es el caso de la aldea de Tudanca, asentada en la falda de una montaña, Carmona de Cabuérniga, con la célebre venta de Carmona o Bárcena Mayor ( en Los Tojos ), uno de los pueblos más hermosos de la región. En sus callejuelas empedradas parece que el tiempo se paró hace siglos. |
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En Liébana también encontramos bellísimos pueblos de montaña en todos los municipios. El tradicional aislamiento de esta comarca ha propiciado que muchos de ellos se conserven perfectamente, gracias a lo cual Mogrovejo ( en Camaleño ) y Dobres y Cucayo ( en Vega de Liébana ) han sido declarados Conjuntos Históricos. En otro tiempo, abundaron los hórreos entre estas aldeas. |
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Muy buenas muestras de arquitectura popular podemos encontrar también en la cuenca del río Asón. Así, en el valle de Soba nos encontramos con un gran número de pequeños pueblecitos de gran encanto. Todavía parecen más hermosos cuando en invierno se cubren de nieve. La casa sobana posee un elemento exclusivo, el llamado patín, una escalera externa que sube hasta la vivienda ( dado que el piso inferior lo ocupa la cuadra ). En las principales localidades de la comarca ( Ampuero y Ramales ), encontramos hermosas plazas y casas del siglo XIX con sus galerías acristaladas, construidos muchas veces por los indianos que regresaban de América con dinero. Por éste motivo también las vemos en otros municipios de los que emigraron muchos cántabros, como es el caso de Ruesga y Arredondo. |
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Para concluir, tenemos la cabaña pasiega que no es más que el fiel reflejo de la adaptación del montañés a su medio de vida. Tiene unas características propias y únicas en el norte de España y es utilizada por el pasiego para acompañar a su ganado por los diferentes pastos ( la llamada "muda" ). De esta forma, durante el invierno, el pasiego va cambiando de cabaña. La estampa que ofrecen estas cabañas repartidas por las agrestes montañas resulta única. Para más información sobre la etnografía pasiega, pincha aquí. |