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Al pie del Parque Nacional de los Picos de Europa
se encuentra la comarca de Liébana, una de las más peculiares y
emblemáticas de Cantabria a la que se accede principalmente por el Desfiladero de La
Hermida, cañón de paredes verticales que discurre junto al río Deva a
lo largo de 19 km. y una profundidad de hasta 600 m. Liébana es un
paraíso casi único en España, donde el vigor del Deva y las montañas
permiten la práctica de innumerables deportes de aventura. El
senderismo, la bicicleta, la escalada, el rafting, parapente, 4x4...
Todo es posible. Potes
es el núcleo de población más importante, su casco antiguo fue
declarado conjunto histórico artístico y hoy podemos ver sus antiguos
puentes, casonas y sobre todo, la Torre del Infantado, su monumento más
característico. Importante centro turístico y cultural, celebra el 26
de Octubre la fiesta del Orujo y el 14 de Septiembre la exaltación de
la Santísima Cruz.

Camaleño
también es muy conocido y frecuentado por peregrinos de todo el mundo.
Aquí se encuentra el Monasterio de Santo Toribio, lugar sagrado que
tiene el privilegio de celebrar el Jubileo con Jerusalén, Roma y
Santiago de Compostela. Aquí se encuentra el Lignum Crucis, el
fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo. Otras joyas
son la ermita de Enterría con restos visigodos o los pueblecitos
típicos lebaniegos donde parece que el tiempo se detuvo, como en
Mogrovejo, declarado conjunto histórico rural. Su estampa, sus
pequeñas casas y la torre medieval al pie de los Picos de Europa son de
belleza indescriptible. Mención aparte merece Fuente Dé, el punto más
cercano a los Picos, con su teleférico que salva un impresionante
escalón. El municipio de Cabezón de Liébana
guarda la iglesia de Santa María de Piasca, joya del románico
cántabro, algún hórreo ( hoy prácticamente desaparecidos ) y los
pueblecitos típicos de la comarca como Luriezo, Aniezo, Cambarco o San
Andrés. Destaca la procesión de La Santuca
( 2 de Mayo ), que parte desde Aniezo hasta Santo Toribio, a 27 Km. ( la
más larga de España ).

En Cillorigo
hay que destacar la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña, la
mejor de Cantabria. También podemos ver la de San Juan Bautista en
Salarzón ( neoclásica ) y pueblos
tan típicos como los del Concejo de Bedoya, Pendes o Bejes. En Vega
de Liébana destacan por su magnífica
conservación los pueblos de Dobres y Cucayo, declarados conjunto
histórico rural. Aquí se conserva la pisa de Ledantes, verdadera joya
de la etnografía regional. Tresviso,
famoso por su tradicional aislamiento entre las agrestes montañas del
macizo oriental de los Picos de Europa conserva su sencilla arquitectura
popular casi inalterada. Su paisaje es de gran belleza y riqueza
ecológica. El camino antiguo se haya tallado de modo espectacular en la
pared de la montaña. Particularmente famoso es su queso picón.

Peñarrubia es
la salida de Liébana hacia la cuenca del Nansa. Posee excelentes vistas
sobre ls Picos de Europa y el desfiladero de La Hermida. Los pueblos
conservan el aire rural de las aldeas lebaniegas, destacando Linares,
con su orgullosa torre presidiendo el caserío. En Lamasón
se encuentra la iglesia románica de Santa Juliana y por todos los
pueblos del municipio bellas muestras de arquitectura popular y civil.
Por último, Pesaguero, la entrada a Liébana desde Polaciones.
Encontramos buenas casonas escudadas en sus pueblos, la mayoría muy
hermosos como Caloca y Valdeprado, donde se encuentra uno de los
últimos hórreos de Cantabria.
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