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En 1466 el Rey Enrique IV
donaría la villa de Santander al segundo marqués de Santillana, Diego
Hurtado de Mendoza, hijo de Iñigo, que ante la resistencia de los
habitantes trata de ocuparla por la fuerza. No obtuvo éxito ante unos
santanderinos apoyados por otras gentes de Trasmiera. Enrique IV tuvo
que conceder a Santander el título de "Noble y Leal".
Iñigo de Mendoza, el primer marqués, como poeta humanista cultivó diversos géneros y
estilos: canciones, sonetos, la sátira política y religiosa o los
poemas didácticos y alegóricos... Lo más destacado de
su obra son sus serranillas, en las que describe con ingeniosos
diálogos el encuentro entre una pastora y un viajero, sin dejar de lado
la descripción del paisaje fruto de sus numerosos viajes por la
península. Son estas composiciones lo más refinado de la poesía
española del siglo XV. Iñigo de Mendoza murió en 1458.
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