MUSEO ETNOGRAFICO DE CANTABRIA

La casa - museo está rodeada de una extensa zona verde donde se muestran también interesantes construcciones. Podemos ver uno de los escasos hórreos que quedan en Cantabria y que en otro tiempo debieron ser tan frecuentes en nuestra región. El que aquí se encuentra procede de Pido ( Camaleño, Liébana ).

El hórreo es un granero que se alza sobre el suelo gracias a unos pilotes de madera de roble o castaño, rematados con grandes losas. Se sube mediante una escalera de piedra cuyo último escalón está separado de la entrada del hórreo para impedir el acceso de los animales. De esta manera se impedía a los ratones y demás el poder acceder al granero. Es de planta cuadrada y cerrado también en madera.

La cubierta puede ser a cuatro aguas ( modelo asturiano predominante en la parte occidental de Cantabria, caso de Las Ilces, Pido, Espinama ) o a dos aguas ( modelo característico de la región según los investigadores, diferente a los del resto del norte de España y que fue frecuente en el valle de Anievas y parte central y oriental de Cantabria ).

También muy interesante es una socarreña en la que se almacenan objetos pendientes de restauración. En este caso pudimos ver algún arado, máquinas para la siembra, una prensa, desgranadoras de mazorcas, rastros mecánicos, un carro...

Otro elemento interesante, muy propio y abundante en nuestra región, es el humilladero. Aquí podemos ver uno procedente de Mazcuerras, con hermosas esculturas populares del siglo XVIII. Consta de una pequeña capilla de planta rectangular, construida en sillería y mampostería y a la que se accede a través de un arco de ingreso con tejado a dos aguas.

En el interior está el Cristo Crucificado, acompañado por la Virgen Dolorosa y San Juan. En la parte inferior está una calavera con dos tibias, emblema de la muerte. En el pedestal, relieve de San Francisco salvando a una ánima del purgatorio. Este humilladero también se conoce por "Santucos de las Animas".

El Humilladero o Asubiadero, aparte de su significación religiosa que responde a un voto personal o a la piedad de algún donante, suele tener otra función, la de servir de refugio al caminante ( de ahí el nombre de asubiadero, que hacía referencia a un lugar donde guarecerse de los elementos ).

Existen numerosos ejemplos, algunos de gran belleza, repartidos por toda la geografía cántabra, en los lugares más insospechados, como pequeños tesoros que se alzan por sorpresa para recompensar al caminante. Podemos citar el de Ruente, como uno de los más conocidos y significativos humilladeros de Cantabria. En Selaya encontramos otra valiosa representación del Cristo Crucificado.

Existe otro espacio habilitado para exposiciones temporales en un expositor a modo de socarreña acristalada con otras herramientas y elementos etnográficos. También encontramos una reproducción de la estela de Barros con una breve explicación sobre su significado e interés para el pueblo cántabro.

Completan este interesante parque diversos escudos de la familia Velarde repartidos por la finca, así como un cañón y varias inscripciones conmemorativas del héroe del 2 de Mayo.

Dirigiéndonos ya a la Casa Velarde para entrar al Museo Etnográfico, encontramos dos magníficos ejemplos bajo el soportal de los llamados carros "chillones".

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