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Seguimos por la Sala III,
dedicada a la cocina y su ajuar. Encontramos todos los elementos
característicos de la misma. La cocina, a su vez, era el medio de
calefacción de la familia, que se arremolinaba en torno al fuego en
pequeños taburetes, siempre lo más cerca posible.
La hendidura en la roca permitía a la mujer acceder más cómodamente a
los elementos de la cocina y manejar el yar, acercando o alejando la
olla del fuego según su necesidad. Otros utensilios interesantes que
podemos encontrar en esta sala, son las colecciones de planchas,
morteros, candiles, saleros, cucharas... Destaca, así mismo, la
alquitara, con la que tradicionalmente se destilaba el orujo.
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