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Aunque hay
constancia de que estas tierras estuvieron ya pobladas desde antes de la
llegada de los romanos, la primera referencia histó- rica
escrita que tenemos de Ajo ( Asio ), figura en el "Liber Testamen-
tarum" de la Catedral de Oviedo, año 923, en el cual el
Rey Ordoño II de León hace donación de la iglesia de San Juan de
Asio. Bareyo ( Baredio ) aparece en una escritura del año 1195 y
Güemes ( Guemes ) en una de 1084. Estas dos últimas referencias, junto
con una del año 1087, referente a la "villa de Asio",
aparecen en el Cartulario de la Abadía de Santa María de Puerto de
Santoña, la cual ejercía su dominio sobre Trasmiera, amplia
demarcación territorial en la que se encuentra incluido el actual
municipio de Bareyo. |
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En estas fechas sus caminos eran frecuentados por peregrinos que iban de romería a Santiago de Com- postela. Para su asistencia había un rosario de hospi- tales y ermitas a lo largo de los caminos. En Güemes estaba el hospital de San Julián y Ntra. Sra. de la Con- solación. También la iglesia románica de Bareyo era una importante estación en el camino. Entre los siglos XII y XIII, el gobierno de Trasmiera recayó en el linaje de Haro, pero a partir de estas fechas el gobierno co- rrespondió siempre a funcionarios reales, dentro del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa del Mar. No obstante, es importantísima en la Montaña la insti- tución de las behetrías o señoríos locales vinculados a ciertas familias; ciñéndonos a Bareyo y Güemes, su señorío lo ostentó según el Becerro de las Behetrías (1351) la familia Agüero, cuyo tronco fundó Don Pedro González de Aguero, señor de otros muchos lugares. |
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Con el descubrimiento de América y la
introducción del maíz y otros cultivos, se produce una explosión
demográfica en toda Cantabria. Dicho aumento de población hace que los
vecinos de Siete Villas se diseminen por toda España, Portugal y el sur
de Francia desarrollando diversos oficios artísticos, como arquitectos
en cantería, canteros, maestros fundidores de campana y artillería,
arquitectos ensambladores, ebanistas, escultores, doradores, carpinteros
y otros oficios menores. La calidad de hidalguía de los vecinos de
Siete Villas era condición indispensable para desempeñar cargos en la
Administración, la Iglesia y el Ejercito de los Austrias y Borbones. |
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Estos tres pueblos han continuando siendo, históricamente, vivero de artistas y artesanos que han llevado el fruto de su trabajo, sobre todo por tierras de la antigua corona de Castilla, pero también de Navarra y Aragón, de Francia y de Portugal, siendo notable la aportación de los artífices cántabros a la historia del arte de España. Hoy, el turismo ha descubierto los encantos de esta zona, con sus ríos, ensenadas, acantilados, playas, montes, bosques, iglesias, ermitas, palacios, casonas, molinos y el agradable carácter de sus gentes. |