Indianos Ilustres

Iglesia de San Pelayo

Sin duda, Antonio Gutiérrez Solana, fue el indiano más conocido de Arredondo. Gran benefactor de su pueblo, promovió la construcción de la iglesia neoclásica de San Pelayo que se comenzó a edificar en 1852, inaugurándose el el 26 de junio de 1860, día de San Pelayo. Su coste de construcción alcanzó la cifra de 800.000 reales. El promotor deseaba que la iglesia recogiera las formas de dos edificios modernos que le habían llamado poderosamente la atención: el Congreso de los Diputados ( 1844 ) y el faro de Cabo Mayor ( 1839 ). Dice la leyenda que la torre, con forma de faro, obedece al capricho de un indiano que pretendía ver el mar desde Arredondo. Esta versión no deja de tener gracia, pero sería agraviar a nuestro ilustre personaje y acaudalado empresario, si la diésemos la más mínima credibilidad.

Antonino Gutiérrez Solana además de promover la construcción de esta iglesia de San Pelayo, financió en Arredondo, la construcción del ayuntamiento y dos escuelas de niños y dos de niñas, con cinco viviendas para maestros y secretario. Pero sus miras estaban puestas en objetivos más altos: trata de relanzar el municipio de Arredondo a través de la construcción de la carretera San Salvador - La Cavada - Ramales.

En ella invierte 700.000 pesetas a mediados del siglo XIX y constituía la única comunicación de Santander con Bilbao. La comunicación no tendrá plena efectividad hasta 1861, cuando se termina el ramal Muriedas - San Salvador. 

Así mismo participó activamente en los primeros proyectos para el desarrollo del ferrocarril Santander - Alar del Rey, siendo el segundo accionista de la compañía, tras el ayuntamiento de Santander. 

Del barrio de Tabladillo, en Bustablado, procede uno de los benefactores del pueblo, Antonio Trueba Barquín, que en 1873 nace en la finca "El Torno"; con 16 años emigró a Piedras Negras ( Méjico ) dedicándose, con éxito, al comercio y contribuyendo a financiar, junto con Francisco Maza y Manuel Pardo, la traída de aguas, la luz y la construcción de escuelas en su pueblo natal y un pequeño hospital en 1907. En Santander financió las escuelas profesionales de los Salesianos y contribuyó económicamente con el hospital de Santa Clotilde.

Antonio Trueba Barquín

Otro de los que hicieron fortuna en la aventura americana fue Francisco Maza Abascal que se estableció en Tampico ( Méjico ) y que entre otros, tuvo negocios relacionados con el petróleo. En Santander, construyó en la avenida de la Reina Victoria la casa conocida como la Quinta Maza.