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Iglesia de San Pelayo

Iglesia de San Pelayo

La Iglesia de San Pelayo es el edificio más representativo de Arredondo. Declarada bien de interés cultural en 1988, su construcción fue promovida por el indiano Antonino Gutiérrez Solana, "el pasiego". Se trata de una iglesia de estilo neoclásico, de las pocas de este estilo en Cantabria, que se comenzó a edificar en 1852 y se inauguró el 26 de junio de 1860, día de San Pelayo. 

Su coste de construcción alcanzó la cifra de 800.000 reales. El promotor deseaba que la iglesia recogiera las formas de dos edificios modernos que le habían llamado poderosamente la atención: el Congreso de los Diputados ( 1844 ) y el faro de Cabo Mayor ( 1839 ). La espaciosa escalinata, el esbelto pórtico y la torre del campanario, separada del cuerpo principal del edificio, constituyen un conjunto armónico, que años más tarde se encargaría de plasmar en un lienzo, el sobrino de Antonino, José Gutiérrez Solana, que pasó en Arredondo algunas temporadas y que describe en su novela titulada "Florencio Cornejo". Es de destacar en el edificio el juego de volúmenes y perspectivas, manejado con maestría por el autor del proyecto. 

Su planta es rectangular, con ábside semicircular y tres naves, de las cuales la central es más alta que las laterales y lleva bóveda de cañón. La fachada principal, orientada al sur, muestra un pórtico avanzado de cuatro columnas corintias y frontón triangular sin decoración.

Cuenta la leyenda que la torre, con forma de faro, obedecía al capricho de un indiano que pretendía ver el mar desde Arredondo. No obstante, esta versión romántica sería un agravio a Gutiérrez Solana, ilustre personaje y acaudalado empresario.

Además de promover la construcción de esta iglesia de San Pelayo, financió en Arredondo, la construcción del ayunta- miento y dos escuelas de niños y dos de niñas, con cinco viviendas para maes- tros y secretario, así como la cons- trucción de la carretera San Salvador - La Cavada - Ramales, en la que invirtió 700.000 pesetas a madiados del siglo XIX, constituyendo la única comunica- ción de Santander con Bilbao. Participó en los primeros proyectos del ferrocarril Santander -  Alar del Rey.

Cuadro de Solana con la iglesia de San Pelayo al fondo

Ermita de San Juan de Socueva

Exterior de la ermita de San Juan de Socueva

Aprovechando un voladizo natural de la roca, en el barrio de Socueva, encontramos una de las escasas ermitas rupestres de la región. Puede datarse entre el siglo IX o X. 

A diferencia de las ermitas rupestres de Valderre- dible, excavadas en la roca, la de Socueva se construye cerrando una de las bocas de la cueva y aprovechando el voladizo calizo.

Es de planta rectangular con un desnivel hacia su mitad. La cabecera es casi semicircular, destacando el arco de herradura de influencia visigótica y el ábside semicircular y tronera rectangular, posiblemen- te de inspiración románica.

Interior de la ermita de San Juan de Socueva

El pavimento de la nave es la propia roca, mientras la cubierta del ábside es una bóveda de cuarto de esfera. Tiene una mesa de altar cuadrada, sostenida por un pilar fragmentado. 

Existe un texto de finales del siglo XIX, firmado por M. Regil, que relata la existencia de "otro arco de herradura y una galería de dos metros de arco puntiagudo" pero no se ha podido encontrar ningún vestigio que confirme lo que podría ser una comunidad eremítica en el alto Asón.

Arco de herradura

La ermita se puede visitar, pero el acceso es bastante complicado. Primero hay que llegar al barrio de Socueva por una carretera que sube desde Arredondo. Una vez allí, hay que continuar a pie y comenzar un ruta ascendente al monte en que está situada la ermita. 

Si tienes firme intención de llegar, recomendamos que en Socueva preguntes a alguno de los habitantes, dado que la 
ermita, aunque algo oculta, se ve desde el pueblo, lo cual resulta de gran ayuda para alcanzarla. El recorrido se hace campo a través y, en algunos casos, subiendo pendientes de una cierta dificultad. El recorrido desde Socueva, a un ritmo normal, puede ser de 30-45 minutos.

Vistas desde la ermita

Ermita de los Santos Mártires San Emeterio y San Celedonio

Interior de la ermita de los Santos Mártires

Situada en el barrio de la Maza, encontramos esta sencilla cons- trucción popular de planta rectan- gular, que data del siglo XVI.

De tradición gótica, con un antiguo arco ojival en la entrada principal, tiene la espadaña el único elemento externo que permite reconocer en el edificio su vocación religiosa.

En el interior pueden contemplar interesantes obras de imaginería. Las pinturas murales del ábside, del siglo XVIII, sobre fondo blanco y recientemente restauradas, confieren luminosidad y un tono alegre al sencillo interior. Para verla solo hay que pedir la llave en la casa cercana a esta sencilla ermita.

Imaginería del interior de la ermita de los Stos. Mártires

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